Sobre relaciones 24/7/365

Cuando se habla de una relación 24/7/365 o de sumisión/esclavitud 100%, mucha gente piensa que ello implicaría estar en sesión todo el tiempo y por ende, es poco realista (por no decir imposible), pero eso está muy lejos de ser así.
Por ejemplo, desde mi experiencia y mi vivencia, una relación BDSM corresponde a un estilo de vida y la forma en que se manifiesta en una relación de pareja, entonces obviamente debe convivir con todo lo demás que se requiere para ser un Ser Humano funcional en esta sociedad: estudio, trabajo, familia, amigos…
Además, puede (y en mi caso particular, debe), trascender un encuentro casual. Implica tomarse el tiempo de conocer a la otra persona, su vida, sus preferencias, capacidades y necesidades, como en cualquier otro tipo de relación de pareja, para construir a partir de ahí el metaconsenso, eso sí, a partir de conocimiento mutuo, no de jugarse el pellejo y la salud de la nada.
El metaconsenso se refiere al consentimiento implícito de la persona sumisa para que la Dómina juegue y decida libremente, teniendo el control de los riesgos que se asumen en los juegos que se dan se en el marco de las relaciones BDSM.
Implica haber conversado ampliamente, estar de acuerdo en lo que se quiere, los límites y los riesgos, consentir en cuales de ellos son aceptables para ambas partes y cuáles no, además de un profundo conocimiento de la pareja y sus capacidades físicas y psicológicas, con el fin de que se tengan los criterios necesarios de decisión… y créanme, ya he tenido un par de malas experiencias por querer correr antes de haber gateado…
Pero volviendo al tema de las relaciones 24/7, estas tienen muchas formas de expresarse fuera de la escena de una sesión: usar un dispositivo de castidad, plugs anales, lencería, reportarse en ciertos momentos, cumplir con algunas peticiones espontáneas, establecer determinados comportamientos, por poner algunas opciones.
También hay otras que pueden evidenciarse aún en publico, sin mayor problema, por ejemplo:
Siempre que estemos en público, mi sumiso debe estar pendiente de mis necesidades, servirme la comida, las bebidas y llevarme cualquier cosa que Yo necesite. Esa es una forma muy natural de demostrar sumisión sin andar medio desnudo, con tacones, collar y un plug de cola de zorro…
Si alguien cuestiona que él me sirva (que en esta sociedad machista es un hecho que sucederá), él debe defender su posición de servicio y evidenciar cómo le gusta ocuparla.
Si me siento en un sillón de la sala, él muy naturalmente debe sentarse o arrodillarse en el suelo a mi lado y recostarse mis piernas.
Siempre debe llevar mis bolsas, carteras y maletas.
Debe participar en el aseo de la casa si estamos de paseo o visitando a la familia.
Ocasionalmente debe servir de chofer para Mí y mis amigas.
Debe expresar su posición de sumisión y obediencia independientemente de lo que la demás gente diga, por ejemplo comentar en una reunión de amigos que solo beberá gaseosa porque tiene prohibido tomar cerveza, y ante los comentarios tipo «Lo manda la mujer», «Estás domesticado» y similares, debe aceptarlo todo y decir que está feliz por ello.
Y la lista podría seguir…
También están las rutinas, como saludar todos los días al momento de levantarse, pedir siempre permiso antes de ir a dormir, no masturbarse o consumir pornografía si la Dómina no lo solicita o lo autoriza, mantener el cuerpo perfectamente depilado, informar a la Dómina cada vez que tenga una erección, aunque sea involuntaria. En caso de vivir juntos: bañar a la Dómina, ponerle sus cremas y vestirla, estar desnudo en determinados periodos de tiempo, saludar a la Dómina y despedirse besando sus pies, llevar una lista de sus propios errores y faltas para entregársela el fin de semana a la Dómina y que ella decida el castigo…
En fin, el protocolo se puede llenar tanto como alcance la creatividad.
Nótese que ninguna de las prácticas anteriores implican necesariamente estar en una sesión, no limitan la interacción social, el estudio, el trabajo, compartir con amistades o familia, pero sí son maneras de vivir una relación 24/7/365.
Queda claro que no hace falta vivir en un a mazmorra para estar en una relación BDSM a tiempo completo y mantener la llama encendida, ¡muy encendida!

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