Ensueño de sábado en la mañana

Por Ama Ashtart y didi{de Ama Ashtart}. 24/09/2016

Si estuviera allá, probablemente estaría llegando a esta hora a su casa para ser su esclavo doméstico por el fin de semana. Siempre he sido dado a la ensoñación, a crearme fantasías y sentirlas intensamente, como si las estuviera viviendo.  En mi mente paso de las posibilidades a las vivencias en un santiamén, sin darme casi cuenta. Y con mi Ama me pasa mucho, sobre todo si estoy de viaje… cómo ahora. 

Antes de abrir su puerta, me detendría y cerraría los ojos para concentrarme y meditar un momento, despojarme mentalmente de todo pensamiento/sentimiento individualista, y prepararme para mi entrega absoluta al cruzar el umbral de su casa, y solo después daría ese paso, abriendo con sumo cuidado la puerta, para no hacer ruido, entraría, me desnudaría de acuerdo a sus instrucciones y me dispondría a servirla y adorarla.

 ̶  Mi Señora, acá le traigo su café de la mañana, desnudo, de rodillas al pie de su cama y con su plug de cola de zorra favorito, mi Dueña… Ya le tengo caliente su desayuno: plátano maduro con queso y natilla, horneado como a Usted le gusta…

 ̶  ¡Muy bien, perrito! Mientras como, besame los pies y movés la cola.

 ̶  Sí, mi Señora. Como puede ver, su perrita está en celo… ̶  digo sonrojado.

Le beso los pies, lamiéndole los dedos uno por uno, mientras mi pene palpita de excitación. Le muevo la cola poniéndola a su alcance por si quiere jugar con ella.

 ̶  Estoy desayunando, ¡limitate a hacer lo que te pedí!

Pero es una Mujer inquieta, pronto se aburre.

 ̶ ¡Suficiente! 

 ̶  Sí, mi Señora. 

 ̶  Mientras termino, andá a traer el gel de sábila y el plug con ventosa.

 ̶  Sí, mi Señora.

Tal cómo Ella me enseñó, me pongo de cuatro patas y muevo las caderas para que se mueva el plug de cola que tengo dentro de mi ano, antes de correr así a traer lo que me pidió. A Ella le gusta ver a su perro moviendo la cola. Regreso y deposito el pedido en su regazo.

 ̶ ¡Chupá la ventosa y pegala a esa silla frente a Mí!

No puedo evitar dudar un momento cada vez que pide meterme una cosa de estas en la boca…

 ̶ ¿Y bien?

 ̶  De inmediato, mi Señora. ̶  Lo hago.

 ̶  Le vas a dar sexo oral a la silla ¡AHORA!

Y precisamente hoy me va a entrenar en eso…

 ̶  Sí, mi Señora.

Me coloco de rodillas frente a la silla, mi inclino sobre ella y comienzo.

 ̶  ¡Bien! Seguí, yo te aviso cuando parar.

Me cuesta acostumbrarme, pero tomo conciencia de ello justo cuando ya estoy con la boca llena.

 ̶  ¡MÁS RÁPIDO!

 ̶  ¡Hmmhmmm!

 ̶   Así te vas acostumbrando a tener un pene entre la boca.

Esas profecías sobre bisexualidad forzada me excitan y me asustan por partes iguales.

 ̶ ¡Suficiente! Traeme un plato de fruta picada.

 ̶  Sí, mi Señora.

Mientras voy, le pone un poco de gel de sábila al plug, ¡MUY poco!

 ̶  Ponelo en la mesa.

 ̶  Ya, mi Señora.  ̶  Yo soy un Ama muy responsable, y como tal, sé que tengo que encargarme de que mi mascota haga suficiente ejercicio, y es lo que vamos a hacer ahora: te vas a sentar en el plug de manera que quedés bien penetrado, hasta el fondo.

 ̶  Sí, mi Señora.

Lo intento, pero no…

 ̶  ¡HASTA EL FONDO, DIJE! Ahora vas a subir y bajar sin parar ni sostenerte de nada.

 ̶  ¡Ahhh! ¡hmmm! ¡aaahhhh!

 ̶  Es un excelente ejercicio para las piernas y el abdomen  ̶   me dice con una sonrisa maligna en los labios.  ̶   Aparte de que es muy divertido.

 ̶ ¡Ahhh!

 ̶  ¡Subí más!

 ̶  ¡Ahhhhhh! ¡hmmmmm!

 ̶  Que solo te quede la punta adentro.   ̶  subo y bajo según sus órdenes.

 ̶   Ahora subí despacio y bajás de golpe…

 ̶  ¡Señora! ¡Mi Dueña! ¡Ahhhhhh! 

 ̶  ¡Jadeos y gemidos! No quiero oír ni una sola vocal salir de tus labios ¡Más! 

Va a doler…

 ̶  ¡Hhhhh! ¡Mmmm! ¡Hhhhhhh! ¡Mmmmmm! ¡Hhhh! ¡Sssssss! ¡HHHH! ¡Sssssss! ¡MMM! ¡Ssssss!

 ̶  Ahora vas a subir y bajar despacio, sin apoyarte. Mientras Yo voy a comerme estas frutas, vos vas a seguir hasta nuevo aviso.

Aparte del dolor placentero de la penetración, me empiezan a doler las piernas y respiro como un caballo. Pero ni por asomo intentaría detenerme…

 ̶  Ahora vas a subir y te vas a quedar suspendido arriba, con solo la punta adentro… avísame cuando te duelan las piernas… ¿y bien?

 ̶  Sí, mi Señora… ¡Mmmmmm!

 ̶ ¿Ya te duelen?  ̶   pregunta con la malicia de quien conoce la respuesta. Pero no doy mi brazo a torcer, quiero ser el juguete con más aguante de su historia.

 ̶  ¡Ssssss! Solo un poco…

 ̶  ¡Bien, seguí aguantando!

 ̶  ¡Mmmmmmmm!

 ̶  ¡Seguí aguantando!

 ̶  ¡Ssssssssss!  ̶  ¡Seguí aguantando!

Tiemblo… ¡Maldición! No quiero temblar… Ella lo nota.

 ̶  ¡Y bien?

 ̶  ¡Mmmmmmmm! ¡Ssssssssssss! 

No puedo más…

 ̶  ¡Duele, mi Señora! 

Me observa sonriendo.

 ̶  ¡Hhhhhh! ¡Mmmmmm! 

Y una sola palabra de su boca es un subonazo de oxitocina, adrenalina y todas esas benditas y endemoniadas “inas”.

 ̶  ¡Rico!

 ̶  ¡Hhhhhh! 

 ̶  Ahora bajá muy despacio.

 ̶  ¡M m m m m m m m m!

 ̶  ¡Sos una zorra! ¡te encantó! ve como estás de duro… mmm… ponete este condón sin sacarte el dildo.

 ̶  Sí, mi Señora. . . . ¡Hhhhhh! ¡Listo! ¡hhhh!

 ̶ Te vas a quedar todo el rato así, penetrado profundamente, hasta que yo te diga otra cosa. 

Los segundos se volvieron años y los minutos no terminaban nunca.

 ̶  Ahora, ̶  dijo la Dueña de mi destino, con una arrebatadora sonrisa de medio lado ̶  me vas a quitar el blúmer usando solo tus dientes y tus pies.

Ok… mi bruja personal quiere que yo siga haciendo abdominales sexuales sin que ese instrumento de tortura se me salga del culo… bueno… Ella no es “mi” bruja, es más bien la bruja que me posee… con lo que me duele el pene y las bolas y se me ocurren estas cosas…

 ̶  ¡Mmmmmmm!

 ̶  Me encanta ver como al inclinarte y mover las piernas para bajarme el blúmer, el dildo se mueve dentro tuyo y hace que te penetre más rico… ¿sentís como se mueve? ja, ja, ja, ja.

 ̶  ¡Aahhh! ¡Mmmmm! ¡Mmmmm! ¡Hhhhmmmmm!

Ahora se sube encima mío y monta mi erección, pero solo la punta, como si levitara, para llevarme al límite… pasa sus divinos brazos a los lados de mi cabeza y se sostiene del respaldar… se queda así un rato… comienzo a desesperarme… sus pechos deliciosos a kilómetros de distancia y justo al frente… Se sale de mí.

 ̶  ¡Hhhhh!

Mis ojos tienen lágrimas de frustración y deseo. Se pone detrás de mí. 

 ̶  ¡Manos a la espalda!

 ̶  ¡Sí!

 ̶  ¿Sí qué?

 ̶  Sí, mi Señora. . . . ¡mmmmmm!

¡Maldito dildo! Amplifica por mil cada movimiento. Me ata a la silla por las muñecas.

 ̶ ¡Ahhhh!  ̶  Me alegra que hayás aprendido que el plug con ventosa se pega cerca del borde de la silla, porque quedás inclinado hacia atrás y totalmente expuesto… ¡la mesa está servida!

 ̶  ¡Mmmmmm!

 ̶  ¿Qué puedo hacer ahora? ̶  me dice con vos melosa, fingiendo que no lo sabe ya.

 ̶  ¡Lo que Usted desee, mi Señora!

 ̶  ¡Bien!

Vuelve a montar la punta de mi erección de frente a mí.

 ̶  ¡Soy suyo, mi Señora . . . m m m!

Se apoya de nuevo en el respaldar de las silla…

 ̶  ¡Movete! hoy tenés la oportunidad de hacerme el amor, pero yo no me voy a mover… te movés levantando y bajando la pelvis como podás.

 ̶  ¡Hhhh! ¡Hhhh! ¡Hhhh!

Es la posición más incómoda del mundo, pero ¡me siento en la gloria! Cada vez que entro en Ella el dildo se sale un poco, pero nunca se sale del todo… y cada vez que salgo de Ella, quedo de nuevo MUY penetrado…

 ̶  ¡HHHhhh!

Además de que con el dolor de las piernas, necesito bajar para descansar un poco, una fracción de segundo, e impulsarme de nuevo hacia arriba… ya no me acuerdo hace cuanto no me dejaba entrar en su cuerpo delicioso…

 ̶  ¡Mmmmmmm!

Estoy cansado, adolorido, incómodo, humillado…

 ̶  ¡HHHHHHhhhhhh!

…Pero excitado a más no poder y tocando la gloria…

 ̶  ¡Mentené el ritmo y avísame justo antes de eyacular!

 ̶  ¡Hhhh! ¡Mmmm! ¡Hhhh! ¡Mmmm! ¡Hhhh! ¡Mmmm! ¡Hhhh! ¡Mmmm! ¡Hhhh! ¡Mmmm!

Acerca sus labios a los míos, pero se asegura de que no pueda alcanzarlos por uno o dos milímetros…

 ̶  ¡Yaaaa! ¡SSSSSS!

Me besa fuerte en la boca y luego se sale de mí al tiempo que corta el beso a la mitad, antes de que sea tarde.

 ̶  ¡Hhhhhhhhh!

Recuerdo que no tengo permiso de eyacular.

 ̶  ¡Sssssssssssssssshhhh! 

Respiro profundo, ¡me duele todo! Ella me da la espalda, se monta en mi pierna de forma que su clítoris queda comprimido contra mi rodilla y empieza a mover sus caderas, ¡me está usando para masturbarse!

 ̶  ¡Aaaaaaaahhhhhh!

Un poderoso orgasmo la hace gritar de placer, mientras yo ni siquiera puedo moverme. Se deja ir para atrás y queda con la cabeza apoyada en mi hombro, pero no deja de moverse, está encadenando otro orgasmo, que llega mucho más rápido que el anterior… ¡y otro! Se detiene, respira profundo y me besa largamente. Ella me deja así mientras va al baño. Mi miembro empieza a bajar dolorosamente. Luego vuelve limpia y fresca, se pone el blúmer, me besa rápido en la boca y dice:

 ̶  ¡Chao cariño! voy a hacerme la uñas, vuelvo en como en dos horas… ¡tal vez!

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