Juguemos, pero, ¿quién paga los juguetes?

Creo que el punto aquí radica en una práctica muy recomendada, altamente deseada y absolutamente indispensable del BDSM. Yo siempre he creído que esa práctica, sea cual sea su forma de expresarse en cuanto a preferencias, dinámicas de interacción y roles, pone al BDSM muy por encima de las relaciones vainilla, optimiza la relaciones bedesemeras y otorga ventajas impensables para algunas personas que viven su sexualidad fuera este mundillo: hablar.

Hablar clara y llanamente de cómo se espera que funcionen las cosas, porque no hay recetas, esto cambia de una personas a otra y de una relación a otra.

Parte del periodo en el que los candidatos a sumisos míos están bajo consideración, parte de la doma, o simplemente de las consideraciones previas para conocernos, incluye hablar de estos temas, que son tan importantes y necesarios como los límites y playlist, porque cualquiera de ellos puede generar malos entendidos y dar al traste con una relación, pero además, puede generar daño, ya sea por poner una carga económica o sicológica innecesaria, incómoda o injusta a una de las dos partes.

En este sentido, para mi práctica y tomando en cuenta que Yo no soy de juegos ocacionales, sino más bien de establecer relaciones, distingo cuatro etapas:

  1. El primer acercamiento: en el que el sumiso me aborda, usualmente por medios virtuales, conversamos para conocernos mejor, usualmente lo remito a leer mi blog para conocer generalidades, un poco más de Mí, que tenga una idea más clara de en lo que se está metiendo y venga luego con dudas concretas o los comentarios de caso. Normalmente, en esta etapa se sientan las bases de la confianza, se define mucho si seremos compatibles y nos interesa pasar a la siguiente etapa. Termina cuando el sumiso solicita estar bajo mi consideración y yo lo acepto.
  2. Consideración: cuando el sumiso está bajo mi consideración Yo le doy una versión de mi protocolo adaptada a sus características y mis metas para él, lo cual da inicio a la doma o al entrenamiento según sea el caso. En esta fase se deja clarísimo como va a ser la dinámica en cuanto a cualquier gasto que impliquen nuestras salidas o sesiones y lo referente a insumos y juguetes. Ya hay una base de confianza que nos permite profundizar aún más en el conocimiento mutuo, así que suele ser cuando me entero de cuáles son las posibilidades ecómicas del sumiso, de manera que si tiene un trabajo poco calificado o de salario mínimo, no le voy a exigir juguetes caros, citas en restaurantes de alta gama o sesiones en hoteles de 5 estrellas, porque eso podría causar un daño en cuanto a las posibilidades de cubrir sus gastos básicos… Recordemos: dolor sí, daño no.
  3. D/s: cuando el sumiso deja de estar bajo mi consideración para servirme, para ser de mi proiedad, con todo lo que ello implica.
  4. M/s: cuando el sumiso evoluciona a esclavo. Cuando el mutuo conocimiento y la confianza llegan al punto en el cual él decide dejar todos los límites en manos de su Señora, porque la conoce y confia su seguridad a Ella, que a su vez ya conoce los verdaderos límites y capacidades de su ahora esclavo, así que se entrega totalmente a su voluntad.

Sobra decir que si las condiciones y posibilidades del sumiso o esclavo cambian en cualquier momento, se informa y adapta la dinámica.

Ahora bien, otras Dóminas o Findóminas tiene dinámicas diferentes y eso está bien, lo importante, como cualquier otra práctica bedesemera, es hablarlo, que estemos de acuerdo.

Quizá piensen que soy demasiado estructurada, pero es lo que hay… Funciona para Mí y para quien me sirva.

6 comentarios sobre “Juguemos, pero, ¿quién paga los juguetes?

  1. excelente que sea tan estructura y concisa…me gusta…me encantaria tener el honor de en algun momento poder servirla y pueda permitirme estar a sus pies….

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