
Por Ama Ashtart
Como vivimos juntos, una de las normas que te impuse es no cerrarte el pantalón ni prensarte la camisa hasta que estés en la puerta y Yo te lo autorice, por si se me antoja algo antes de salir.
Hoy estás en la puerta, listo para irte, llaves en la mano… ̶ ¿Ya puedo terminar de vestirme Ama? ̶
̶ No… ̶ respondo desde adentro. Llego, te bajo el pantalón, te bajo el bóxer, te doy la vuelta y te empujo para que te inclinés apoyándote sobre el sillón.
Antes de que te des cuenta, te estoy montando rápido y furiosamente… así… prácticamente vestido… en la puerta de la casa… el vestido no te dejó ver el arnés con el dildo cuando me acerqué. Lo hago solo por un minuto pero perdiste la cuenta de la cantidad de penetraciones… entre gemidos y jadeos no pudiste llevarla. De pronto estás vacío, ya no estoy dentro tuyo, pero antes de que terminés de procesarlo, hay un plug anal en mi lugar.
Aún te tiemblan las piernas cuando te tiro del cabello para que te enderecés y te doy vuelta para que quedés de frente a mí. Por un momento te miro a los ojos. Tu violación ha sido tan intensa y rápida que seguís desorientado y casi sin tiempo de notarlo, yo estoy agachada frente a vos, te estoy penetrando por el frente… no te diste cuenta en qué momento saqué el dispositivo de penetración uretral. La sensación es tan intensa que no hay gemidos ni jadeos… simplemente ni podés respirar. Otro minuto… pero esta vez, en lugar de quedarte vacío, al tubito se une el cb. Ágilmente te lo pongo y coloco el candado, me pongo de pie, te muerdo la boca y te digo:
̶ Vestite y vámonos ya, se nos va a hacer tarde. ̶
Cinco minutos han pasado desde que me preguntaste si te podías terminar de vestir y desde entonces te violé por detrás, por delante y te puse dos recordatorios que no te van a permitir olvidar en todo el día que sos mío.
Aturdido, apenas te subiste el pantalón, y antes de que hagás nada más, escuchás mi voz:
̶ Dejalo así, yo termino ̶ . Acto seguido me sentís completamente pegada a tu espalda. Comienzo a prensarte la camisa en el pantalón, lo cual obviamente aprovecho para manosearte a placer… por todas partes. Desde atrás subo el zipper, cierro el broche y el cinturón, te suelto, sentís el frío que queda donde antes estaban mi pezones endurecidos, pero antes de que des un paso hacia la puerta, un par te fuertes nalgadas de mi mano caen sobre tu trasero, una a cada lado.
̶ Encendé al carro, voy a lavarme las manos ̶ .
Cuando parqueás el carro al frente de la casa, me ves terminar de cerrar, salís, me abrís la puerta, te subís al carro, entonces el plug anal hundiéndose en vos al momento de sentarte y mi mano en tu muslo mientras te ponés el cinturón de seguridad, te hacen pensar en tu Dueña, en lo profundamente Mío que sos… y nos vamos a trabajar.
Que mente más traviesa 🙂
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Lo sé…
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