Aviso: pronto bisexualidad forzada…

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Si te acepto a mi servicio, es posible que en algún momento quiera pasar la noche con dos sumisos a la vez, incluyendote. 
Imaginátelo: nosotros dos, acostados de lado, frente a frente, viéndonos a los ojos, tu pierna sobre mi cadera, besandonos en la boca… entonces le hago un ademán a mi otro sumiso que está recostado detrás tuyo, el te abraza por la cintura para penetrarte lento, vos gemís hasta que estas profundamente enculado…
Sentís su verga grande entrar y salir despacio de tu cuerpo, el placer y dolor que su penetración te produce, su brazo fuerte sujetándote, el aliento caliente de sus jadeos y sus gemidos en tu cuello y tu espalda.
Pero también sentís la veguenza de verme a los ojos mientras otro hombre te coge, ese pene haciéndote jadear como perrita en celo y tu cara roja, te dejan claro que tu hombría ya no vale nada, notás que estoy viendo tu pene flácido, que no juega ningún papel en esa noche de sexo. Hay un vacío en tu estómago…
Yo le ordeno al otro que dé duro y rápido, sin piedad. Entonces vos, que no te gustan los hombres, que te proclamás heterosexual, que tenés a tu Dómina viéndote, vos que no querías coger con hombres, vos con tu pene inútil e inutilizable, vos que sólo por obediencia y para mi placer aceptaste de mala gana jugar con otro sumiso, para tu mayor humillación, en ese momento, viéndome a los ojos, tenés un orgasmo anal, sin erección ni eyaculación, gemís fuerte de placer, pero Yo me trago tu gemido con un beso que te cubre toda la boca…
Y he aquí un giro interesante: no se acaba en ese momento, porque como Mi placer no depende de tu pene ni de tu orgasmo y Me sigo divirtiendo, el otro no para, te monta sin descanso… Tu mente se abre, se dilata como tu ano, adolorido como la imagen del hombre que te dijeron que debías ser, con el placer del sumiso que aprende a disfrutar del placer de su Dómina, entendés que esto va a seguir pasando, que te vas a tener que acostumbrar… ¡y lo peor es que no te molesta tanto…!, quizá nada…
Luego de esa noche, larga y dura noche, será frecuente tenerte con tus manos y antebrazos apoyados en mis muslos, viéndome a los ojos mientras otro sumiso te coge para Mí, y vos… ¡vos lo vas a estar ansiando!

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